
Diagnóstico de tu piel
Lo primero no es una crema. Es que alguien te mire la cara de cerca, con calma y sin prisa, y te vaya diciendo en voz alta lo que ve.
Con el equipo de diagnóstico aparece lo que en el espejo de casa no se ve: por dónde está deshidratada, dónde se nota la falta de firmeza, qué zonas están más sensibles de lo que tú creías. Puede que sea la primera vez que alguien te explique tu propia piel.
A partir de ahí ya sabes por qué te van a hacer cada cosa. Y la sesión deja de ser un tratamiento cualquiera para ser el tuyo.
Por separado, este diagnóstico cuesta 50 €.



